En nuestro entorno globalizado e inmediato, y con una tendencia casi obligada a innovar para diferenciarse de la competencia, las empresas deben realizar esfuerzos para mantener activa sus capacidades creativas, consultando los distintos ámbitos que involucran procesos, sistemas, productos y otros que apuntan a satisfacer las necesidades del mercado y del consumidor final. Pero todo esto formulado de manera naturalmente lógica para maximizar los resultados económicos y, sin duda, permanencia y sustentabilidad.
Las tendencias y gustos de los consumidores parecen estar en constante cambio, alcanzando características de conducta inducida de consumo, que –al mismo tiempo– asume condición de permanente. La adquisición del producto más nuevo e innovador que aparece en el mercado irrumpe como moda de logro con indicadores enfermizos, casi con síndrome de ansiedad… Podría ser una muy buena oportunidad comercial.
En esta visión de la oportunidad podría deducirse el círculo virtuoso de la novedad y hacernos concluir rápidamente que la innovación obliga naturalmente a continuar innovando. ¿Innovación continua o en permanente innovación?
Complejo escenario para el consumidor frente a la innovación que se manifiesta como un hecho puramente económico o comercial. Se podría pensar, entonces, que un nuevo producto en algunos casos se crea con un propósito perverso, pero con fines benignos. Sin duda que no es tal. Si se considera una premisa básica errónea no se logra una buena conclusión. Pero, ¿qué pasa si no es tan errónea? Son muchas variables las que definen las tendencias particulares de los distintos tipos de innovación. Pero un punto de partida válido y totalmente necesario sí puede ser preguntarse ¿cuál es el propósito de innovar?
Crear con propósito sí tiene sentido. Pero en este punto ya comenzamos a diferenciar y a tratar casos particulares, específicos y puntuales de una novedad. Se hace necesario definir un enfoque acotado, una visión singularizada. Si por ejemplo consideramos un objeto de diseño, tendremos que involucrarnos con términos como objetivo (DO) y subjetivo (DS). Tendencias, gustos, y tantos otros que complican el desarrollo para lograr concebir un diseño con propósito (DP), el cual tiende a un diseño integrado y, por tanto, a un diseño vivo (DV). (DO) + (DS) ==> (DP).
La tendencia natural de un diseño con propósito y, más bien, que cumple con su propósito, es aquel que se transforma o adquiere la condición de diseño vivo. Es un elemento integrado por las personas, se torna útil y, en algunos casos, indispensable. (DP) ==> (DV).
La magia del diseño y su gran importancia en la vida y desarrollo humano no termina en este punto. ¿Qué pasa si a este objeto de diseño le proporcionamos una nueva instancia transformadora? No debemos olvidar que este particular diseño, si cumple con los requisitos de novedad y aplicación industrial, es totalmente digno y merecedor de ser presentado como patente de diseño industrial. Fantástico. Estamos asignando un nuevo propósito a este diseño, su patentabilidad. La nueva instancia transformadora que podríamos integrar es la técnica. ¿Pero a qué técnica me refiero? Claramente a la técnica del estado del arte o estado de la técnica, consultada como una de las condiciones de patentabilidad, ya no como diseño industrial. Ahora pasaría a ser un invento o un modelo de utilidad.
Pero este invento y aunque pueda ser muy bueno y, además, contar con un propósito se encuentra lejos de ser considerado como una innovación. Hasta este punto es solo un invento. Entonces ¿cuándo logra ese atributo? Pasa a ser considerado como innovación cuando es integrado, cuando pasa a formar parte y a ser utilizado por las personas y, por tanto, logra o tiende a la condición de invento vivo y con esto ya es innovación, la cual tiende naturalmente a un avance y, sin duda, al desarrollo.
Por tanto podríamos perfectamente plantear lo siguiente:
(DISEÑO OBJETIVO) + (DISEÑO SUBJETIVO)+& ==> (DISEÑO con PROPÓSITO)
(DISEÑO con PROPÓSITO) + INTEGRADO ==> (DISEÑO VIVO)
(DISEÑO con PROPÓSITO) + TÉCNICA ==> INVENTO.
INVENTO + INTEGRADO <=> INNOVACIÓN <=> AVANCE.
INNOVACIÓN INTEGRADA <=> DESARROLLO.
Finalmente, puedo afirmar que cualquier diseño podría tender a un invento.
Pero a un invento no le sirve cualquier diseño.
INNOVACIÓN Y COMPETENCIA